Nos pasamos la vida pidiendo tiempo

Necesito tiempo para pensar

Necesito tiempo para desconectar, asimilar, descansar

Necesito tiempo

Más tiempo

Pero el tiempo no entiende de exigencias, no entiende de gustos, no entiende de plazos.

El tiempo aparece cuando menos lo esperas, cuando no lo quieres, cuando a lo mejor ni siquiera lo necesitas.

El tiempo es dueño de sí mismo, pues él es el único que decide cuánto tiempo será, ¿poco? ¿mucho?

Sin darnos cuenta, malgastamos el tiempo, lo perdemos porque tendemos a preocuparnos en vez de ocuparnos. No vivimos el presente, nos anclamos en el pasado o nos perdemos en lo que será el futuro. ¿Pero realmente disfrutas cada momento que vives?

Cuántas veces nos decimos y decimos a los demás, ¡No tengo tiempo! 

¿Pero para qué? ¿Lo sabes?

La verdad es que dudo por dónde seguir, si por la palabra necesito o por la palabra tiempo… le tengo tanto respeto… porque nunca responde como uno quiere, como uno necesita.

Cuando queremos que pase rápido, las horas se eternizan y cuando queremos quedarnos quietos en ese segundo perfecto que queremos degustar, saborear y convertirlo en infinito… es imposible. No podemos esperar que un beso dure eternamente, que nuestros padres nos acompañen en todo nuestro camino, que los hijos no crezcan, que los abrazos duren horas o las risas meses… no podemos, por mucho que queramos, por mucho que nos duela.

Así es la vida… efímera y todo lo que nos rodea también y ¿por qué? Porque el tiempo existe, el tiempo decide.

Alguien me dijo una vez, que el tiempo es sabio, pues aunque nosotros queramos que vaya a veces a otro ritmo, él sabe si necesitamos pasar tiempo en el estado en el que estamos, si necesitamos recomponernos de una pérdida o adaptarnos a un cambio.

“Tiempo al Tiempo”

Me dice mi madre (y que siempre quiero volar antes de correr). En verdad, me enfado con el tiempo, no empatizo con él, no lo llego a comprender. Yo controlo mis emociones, mi estados, mi forma de aprender y la manera de sobrellevar las situaciones, pero incluso a pesar de tener todo el control… el tiempo sigue su rumbo.

Porque el tiempo no se para, no te espera y sigue su marcha… a pesar de que te estés triste, de que pierdas a gente en el camino, a pesar de que te encuentres mal, preocupado o alegre… el tiempo es independiente. Sabio pero independiente.

El tiempo es incertidumbre, porque tampoco sabes cuánto durará, al final confías en él, en que con el tiempo se pasará el dolor, con el tiempo lo verás mejor, con el tiempo todo se solucionará. Aunque el tiempo no tiene todas las respuestas.

Es abstracto, angustioso cuando tienes que esperar, el tiempo cura las heridas dicen… aunque te puedes quedar atrapado en él (pasado).

Somos dueños de nuestras decisiones, de nuestros actos, de nuestras emociones, somos dueños de nosotros mismos, excepto del tiempo. Y el tiempo lamentablemente, es todo.

¿Mi lección aprendida? No dar por hecho nada y aprovechar cada momento como si fuera el último, quién sabe cuándo volveré a reír con mis amigos, quién sabe cuándo volveré a abrazar a mis padres, cuándo será la última vez que diga te quiero… ¡Valoro cada momento, lo disfruto, lo recuerdo!

Yo aprendí la lección ¿y tú?

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