Llevo pensando días en cómo estoy reaccionando a la hora de comenzar mi siguiente y nueva experiencia.

Para algunos ya es conocido pero para otros, no..

Hoy me marcho una temporada fuera del país, a Canadá, durante casi 5 meses. Es una experiencia nueva, donde quiero aprender más de mí, crecer mucho más y ponerme a prueba. Necesito demostrarme a mi misma que yo puedo desenvolverme sola, en otro idioma y en cualquier situación. Seguir mejorando.

Que me pregunto yo…

¿Siempre me tengo que poner a prueba?, ¿cuántas veces es necesario ponernos a prueba para demostrarnos que valemos? ¿Demostrarnos que somos valientes? ¿Fuertes? ¿Cuantas veces más necesitaré hacerlo? ¿es realmente necesario?

Desde hace meses sé que me voy, se lo he ido contando a amigos, familiares, conocidos, pero veo que cuando lo digo, no me alegro tanto como ellos o que no respondo de manera tan efusiva a la hora de hablar de ello… ¿Y por qué? ¿Serán los nervios? ¿Que me bloqueo sentimentalmente? ¿Tengo miedo a lo desconocido? ¿Pereza al cambio? ¿Reticencia a salir otra vez de mi zona de confort? O tal vez ¿Qué no me hago a la idea hasta que esté allí?

Las mariposas las noto, los nervios en la tripa, pero no estoy extasiada… estoy en calma, como si la historia fuera de otra persona, como si la lotería le tocara a otro o ese trabajo tan ansiado, fuera para otra persona.

Pero no te equivoques, la protagonista de tu historia, eres tu.

La persona que vive y siente ese papel, eres tu. Las tomas de decisiones que hagas, los proyectos que inicies, los caminos que andes, son tuyos, escogidos y esbozados por ti mismo. Para que al final, todo eso, hable de ti y hable de tu historia.

Es difícil no ser la protagonista de tu propia vida

Hay personas que lamentablemente, no “pueden” ser las protagonistas de su vida, porque están pendientes de otra, un familiar, un amigo, una pareja… pero la diferencia es que en este caso, están obligadas a dejar de ser la protagonista de su vida para ser las protagonistas de otra.

A mi no me gusta ser la protagonista de mi vida… porque da miedo. Porque al final la que sufre, la que llora o la que ríe eres tu y no otra… tu eres la que tomas las decisiones, la que lidia en los conflictos, la que escoge la ruta de mapa, la que valora entre el bien y el mal, tuya es la responsabilidad (solo lo que depende de ti, no de tu entorno) de tu vida… y eso, sinceramente, es mucho. Y todo sumado además de que al estar viviéndolo en primera persona… somos subjetivos, emocionales y en función de nuestra personalidad, ¡exagerados!

¿Cuántas veces aconsejemos a alguien porque lo vemos desde otra perspectiva diferente? Estamos mas relajados, confiados… Porque ahí no somos los protagonistas, somos coprotagonistas.

Si pudiéramos escoger cuándo ser protagonistas de nuestra vida y cuándo coprotagonistas…

Aunque no olvidemos

Que tanto en los momentos buenos como en los malos los coprotagonistas son esenciales para la vida de un protagonista. Tu quieres pasar desapercibido, no llamar la atención o simplemente no te crees que te esté pasando a ti… pero tu entorno quiere implicarse contigo, alegrarse por ti, disfrutar si tu disfrutas, animarte en los momentos duros porque empatiza y siente contigo.

Los coprotagonistas hacen mas fácil ser protagonistas de nuestra vida, por que por mucho que nos empeñemos, no podemos dejar de serlo…

Así que siendo protagonista de mi vida, hoy tengo muchos nervios, miedo, vértigo, me siento nostálgica, pensativa y llena de incertidumbre, no se si lo haré bien, si la meta será muy alta, si me costará adaptarme, si encajaré, me haré entender o si aprenderé, pero seguro que siendo la protagonista de esta historia, YO y no otra persona, lo viviré y lo sentiré como única.

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