Si contestaras rápidamente a esa pregunta dirías algo así como, que la belleza es algo o alguien que es guapo, bonito, precioso…

¿Seguro?

El concepto de belleza por lo general, va ligado a la parte física, olvidando como casi siempre la parte emocional.

Los estándares de belleza que nos hemos ido creyendo en base a todo lo que hemos ido viendo en anuncios, películas, mensajes de marketing… es lo que al final hemos interiorizado. Nos hemos creado una imagen ideal de lo que deberíamos ser.

Pensamos que una arruga es fea porque representa la vejez, una verruga desagrada a la vista, unos dientes algo torcidos nos hacen sonreír menos de lo que querríamos, unos labios leporinos pueden rechazar un primer beso, un dedo de pie más pequeño o más largo que el resto… no es estético, no es armónico, no es perfecto.

Pero… ¡Nadie ni nada es perfecto! ¡Todo es perfectamente imperfecto!

Lo que NO llegamos a entender… es que nuestro cuerpo, tal como es, es bello. Y esto se debe a que nuestros cuerpos son bellos en función de la belleza de nuestra personalidad.

Cuántas personas nos han enamorado a lo largo de la vida por su forma de ser, por su forma de ver la vida o su forma de sentirla, independientemente de su rostro.

Todos tenemos un brazo más largo que otro, una pierna más estrecha que otra, una barriga que intentamos disimular en las fotos…

¿Dónde está el medidor de la belleza? Para lo que unos es feo para otros es bonito.

Queremos vernos delgados, sin tripa, musculosos, fibrosos, sin estrías ni celulitis, ser idílicos hombres y mujeres como Jennifer Aniston o Henry Cavill, pero me temo que con una personalidad de mierda (permitirme la expresión) da igual lo físicamente guapos y perfectos que seamos.

¡La belleza va por dentro!

Y aunque es verdad que nos lo han repetido hasta la saciedad “lo que importa está en el interior”, hay días que no estamos positivos, porque los hay, porque hay días bajos, donde no te ves guapa, donde dices ¡vaya cuerpo feo y vaya pelo pobre! Pero es ahí donde hay que ser más fuerte que nunca.

Todos somos diferentes, altos, bajos, gordos, delgados, con pecas, morenos, calvos, con barrigas cerveceras, con pechos pequeños, cuellos cortos, verrugas… Tú personalidad es lo que te hace bello, tú forma de ser, es lo que dictamina tu belleza.

Es más, ¿nunca has pensado que quien tiene una actitud de mierda todos los días, se va afeando? El mal humor, el pesimismo, la queja constante, la envidia, el critiqueo por qué si a todo y hacia todos, la comunicación negativa, en definitiva, ¡Afea a las personas!

Da igual que seamos bellos por fuera si luego decimos palabras que hieren, dejamos de estar cuando hay que estar o nos preocupamos sólo de nosotros mismos…

No niego que muchas veces para sentirse cómodo con uno mismo hay que estar cómodo con su cuerpo, pero no debemos olvidar qué hay dentro de nosotros, qué persona somos.

La aceptación que necesitamos de la sociedad, está relacionada con lo que nosotros también le hacemos al resto, queremos que la sociedad (compuesta por otras personas) no nos exija y juzgue físicamente, pero acaso ¿nosotros nunca lo hemos hecho?

Hay días que no me he arreglado tanto como quisiera porque no me daba tiempo, no estaba inspirada o simplemente no me apetecía, y no quiero que me juzguen por ese momento… nadie puede estar al 100% todos los días.

Somos muy exigentes con nosotros mismos, mientras que a los demás cuando nos preguntan siempre intentamos no ser tan severos, les decimos:

-“que no, que estás estupenda, no te hace falta adelgazar”

Relajamos nuestro nivel de exigencia, ¿pero por qué?

Todos los cumplidos, los piropos, los halagos, siempre son para los demás y nosotros al final, sin darnos cuenta, nos descuidamos, ¡dejamos de cuidarnos! No nos decimos las cosas buenas que hacemos. Pero es ¡taaaan importante cuidarse por fuera y por dentro! ¡Nos olvidamos de nosotros para dar al resto! y no podemos dar la mejor versión de nosotros mismos a los demás, si estamos rotos por dentro. ¡Es imposible! nuestro entorno debería entenderlo, porque la vida son altibajos, hoy te ayudo yo y mañana me ayudas tú.

Nos sentimos tristes porque no tenemos un cuerpo top, cuando deberíamos ver si nos mola nuestra forma de ser, si estamos orgullosos de nuestra personalidad.

Cada curva de mi cuerpo me gusta, mis manos esqueléticas con arrugas, mi tripa de más… ¡me quiero tal como soy! En mi caso yo no quiero ser Jennifer Aniston… quiero ser yo.

Entonces, vuelvo a formular la pregunta, ¿qué es la belleza para ti?

1 comentario

  1. Brava, pequeña!!

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