Si el día aparece gris… puede que me apetezca llorar

Lleva días sin salir el sol

Las nubes se arremolinan, formando una paleta en tonos blancos y grises

que no me deja sonreír del todo.

Hay luz… pero no sol

Las nubes no se van, no descansan

Están esperando… pero ¿a qué?

Hoy me he levantado y está lloviendo, veo a través de la ventana como las gotas van haciendo un charco cada vez más grande, la lluvia no descansa, me quedo con la mirada fija y algo de frío se me mete en el cuerpo… al final sin quererlo, sin entenderlo, una lágrima se cae de mis ojos como si yo misma, fuera la nube.

Curioso, el tiempo.

¿Cómo puede afectar el tiempo al estado de ánimo de una persona? ¿Cómo puede hacernos sonreír el sol y el calor y sin embargo la lluvia y el cielo nublado son capaces de hacernos estar más cabizbajos? Capaces de llevarnos a la melancolía y la tristeza. No a todo el mundo le pasa… pero a mucha gente si.

Nunca te ha pasado que tus amigos o compis de trabajo el día que te ven más alicaído, te pregunten:

– Pero bueno, ¿qué te pasa?

 Y tú sin creértelo mucho, contestas:

– Nada… será el tiempo.

No me refiero ni al frío ni al calor

Ni a las tormentas, hablo de lo que son capaces de hacer los rayos de luz sobre ti y ver la lluvia caer de forma continuada. En parte creo nos afecta más porque somos personas del sur, que podríamos aguantar un día de manta y taza de chocolate o café pero ¿diariamente?

Yo a veces pienso si podría vivir en el norte de Irlanda… me enamoré otra vez allí, viendo sus bosques, sus carreteras con árboles a los laterales, sus montañas verdes con ovejas sueltas de colores por las laderas (porque las pintan de un color diferente para no perderlas), pero todo ese entorno iba acompañado siempre de una bruma de agua en el ambiente, un chirimiri frío que te entraba por la nariz y congelaba tus orejas. Lo recuerdo con melancolía de la buena, aunque vivir todos los días…

Sé que las pupilas se me dilatan de manera diferente cuando veo el sol; y sin querer se me me escapa una disimulada sonrisa.

¿Por qué será? ¿Tanto poder tiene el tiempo?

O es que ¿mi personalidad no es tan fuerte como creía? ¿Será la forma en la que hemos aprendido a reaccionar con estos cambios de tiempo o que nos han enseñado a verlos de aquella manera?

Hay una cosa que es verdad, los colores transmiten sensaciones, transmiten emociones y estados de ánimo. El color gris es un color serio, austero, aburrido y monótono, mientras que el amarillo es un color alegre, optimista y con vitalidad!

(Una vez, me deshice de un vestido negro, ¡justo por eso! porque un día de lluvia al volver del trabajo a casa… me empezó ahogar y solo me permitía sentirme triste. ¡Que injusto para el color negro! pero tenía que haber roto ese color, metiéndole un rojo, un amarillo, un verde o un naranja).

Los colores despiertan o apagan tu estado de ánimo, incluso pueden llegar a modificarlo.

¡Es TAN IMPORTANTE, ponerle color a tu vida!

No mucho, el que te guste, sin abrumarlo todo, pero poder tener tu espacio de ese color, ese color favorito, que con solo mirarlo te llena, te despierta una sonrisa y te da fuerzas para seguir en el día a día.

Cambia tu percepción de las cosas y empezará a cambiar tu actitud.

Porque lo mismo, lo que hemos aprendido no es del todo cierto, y creer que lo que hacen las nubes cuando llueve es llorar podría ser más bien lo contrario… me explico!

Y si te dijera ahora que las nubes necesitan llorar y que cuando lloran no es porque estén tristes, sino porque necesitan descargar la tensión que tienen en ellas mismas! Es más, si no lloraran, empezarían a acumular y acumular estrés, tensión, ansiedad, angustia y se convertirían en nubes con tormenta, nubes de un gris casi negro, descargando al final rayos y truenos.

Con esta pequeña idea, lo que quiero que entiendas es que hay que dejar salir las emociones, para estar más tranquilo, para sentirse bien con uno mismo, para notar ese equilibrio interior entre mente y corazón.

Porque llorar es bueno

Permítete llorar, cuando lo necesites, cuando quiera brotar, hazle un espacio si quiere salir, pues solo así, dejarás que fluyan todas las emociones que hay dentro de ti.

Tenemos la tonta idea de que llorar es malo (cómo hacen las nubes) pero ni mucho menos. Llorar es bueno, limpia tu interior, te permite ver con claridad a través del agua y por supuesto, te permite dejar salir las emociones enquistadas (aunque creas que no las tienes).

Nos han enseñado a ver, que si llueve no debemos salir afuera, que debemos quedarnos resguardados en casa con la manta y el café, a que no lo veamos divertido, a qué molesta.

¡Creo ya ha llegado la hora de verlo diferente! ¡De cambiar la percepción que hemos aprendido!

Cambia tu percepción de las cosas y empezará a cambiar tu actitud.

En la próxima lluvia, quiero saltar sobre un charco como cuando era niña, sin miedo, sin importarme mancharme, resfriarme, simplemente pensando en ¡disfrutar!

Voy a comprarme unas botas de agua y un chubasquero, pero eso si… ¡amarillas! ¿Te animas?

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