Hoy habla el enfadado… Hoy habla la ira que llevo dentro.

No sé si son las emociones que se sienten cuando sabes que algo es injusto y cuando ves que todo lo que has intentado hacer te sale del revés.

No puedo contener todo ésta frustración. Proyectos rotos, ideas desvanecidas y motivación perdida… que dejar pasar el tiempo, es lo único que puedo hacer.

Hay veces que la mejor decisión es no hacer nada, por muy injusto que sea. Pero jugar a ser mayores, ser un adulto y crecer, es lo que implica, correr riesgos, decidir por uno mismo y ser responsables de nuestras acciones.

¿Pero estamos preparados para jugar a ser adulto?

No sé si estoy preparada para tomar decisiones por mí misma sabiendo que mucha gente no estará de acuerdo, ¿alguna vez realmente deberíamos enfrentarnos a esas personas? ¿a seguir un camino a pesar de que el consejo de tus padres no sea el que quieras oír?

Ser adulto es tener que sobrevivir sin la ayuda de nadie, debes pagar facturas, buscar trabajo, arreglar las cosas que se rompen, cuidar a familiares, estar pendiente del médico, gestionar papeles con notarios, si te compras una casa, saber qué hacer si te pasa algo malo o si haces algo malo… ser un adulto es algo más que cumplir años.

Y recordamos que cada uno lo hace como sabe y como puede, porque nadie nos prepara para la vida, nadie nos enseña a lidiar con problemas que no sabemos que tendremos o que viviremos… (eso sería leer una bola de cristal que te hable del futuro).

 En la vida hay que saber ganar y saber perder, porque la vida a pesar de ser bonita, es injusta (aún no sé si por el sistema o por las personas) pero la vida tiene muchos golpes duros donde quieres rendirte, porque no tienes fuerzas, porque no estás motivado o porque no sabes cómo gestionarlo.

Cada día creo más en que la sociedad a la que pertenecemos solo funciona para unos, donde o eres como ellos o estás contra ellos, porque no piensa en el individuo, no mira cada caso. Todos somos iguales, mientras no demos problemas, mientras tengas un trabajo que te permita pagar tus facturas, mientras puedas ir al supermercado, mientras puedas tomarte esa caña en el bar… pero ¿qué pasa con todo esa gente que a pesar de hacerlo bien, la vida es injusta con ellos?

Hay decisiones erróneas que salen bien y decisiones acertadas que salen mal

Yo me encuentro en la segunda, y no me arrepiento de mi decisión, jamás me arrepentiré de mi decisión aunque no haya salido como esperaba, es más sé que la volvería a tomar. Pero qué injusta es la vida, que injustas son las empresas y qué injusto es el dinero, que lo mueve todo, absolutamente todo.

¿Te has planteado alguna vez cuánto vale tu vida?

No lo sabes y nunca lo sabrás, si no llegas a estar desesperado y por suerte mucha gente nunca vivirá este momento, nunca, a pesar de tener situaciones complicadas en su familia. Porque estar desesperado es más, mucho más… no hay sitio donde esconderte, no hay una mano amiga que te tiendan, no hay nada ni nadie, solo tu… porque de repente por una “mala” decisión te encuentras fuera del sistema.

Recordáis el refrán “No tiene ni dónde caerse muerto”

Qué refrán más duro y qué razón tiene, porque cuando te ves desesperado te ves solo, avergonzado de tu situación actual, desamparado, ahogado y desesperado.

Y te preguntas ¿Qué viene ahora? Nadie te informa, ¿qué hago ahora? Nadie te ayuda… porque somos adultos y deberías saberlo.

Porque en el instituto te explican cómo leer un contrato, qué debes hacer si vas al paro, qué pasa si tienes un accidente de tráfico, qué pasa si te pasa algo donde debes lidiar con el sistema y el estado. Todo eso… lo explican entre ecuaciones, análisis de frases y ríos de España.

Todo ese conocimiento deberías saberlo por el simple hecho de ser adulto, y si no lo sabes, debes contratar a alguien que te lo explique, porque cuando estás en una situación desesperada, lo que más tienes es dinero.

Ahora entiendo que la gente mienta, que sea en cierta manera corrupta y que haya economía sumergida, porque aunque quieras trabajar y hacerlo bien, siempre habrá injusticia, siempre estarás atado de pies y manos y no podrás hacer nada, porque si quieres ser justo, te cerrarán puertas.

¿Quieres jugar a ser adulto? Bienvenido ya estás dentro. No hay reglas, no hay instrucciones, es una partida de ajedrez que nunca vuelve a empezar. Mueve tus fichas que la vida, ya moverá el resto.

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