La paciencia se define en la RAE en sus 4 primeras acepciones como:

  1. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
  2. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
  3. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.
  4. Lentitud para hacer algo.

Ninguna me convence… y ¿a ti? ¿Soportar? ¿Padecer? Aunque tal vez tengan razón al darle éste sentido negativo, ya que al no saber lo que estás esperando o no saber cuándo llegará lo que estás esperando o cuándo conseguirás ese sí que tanto ansías… puede crear malestar.

Porque a lo largo de nuestra vida recibimos más noes que síes y encima la sociedad no nos prepara para esos noes… no nos enseña a “soportarlos”, a sobrevivir con ellos, los cuales en un momento en el que estemos más flojitos, en un momento de la vida donde dejamos de creer, porque todo lo construido parece que se destruye, nos pueden derrumbar.

Lo importante es que las cosas no se destruyen, se deconstruyen.

Aunque me surgen mis dudas a la hora de ser paciente:

¿Si esperas mucho y ya es tarde? puedes perder esa oportunidad y ¿Si esperas poco y te retiras antes de tiempo? o por el contrario ¿esperas a algo que nunca llegará? que crees que mejorará o cambiará pero no es así… o si por esperar tanto  ¿te empiezas a romper? porque el esperar se convierte en una obligación.

¿Esperarías a algo que deseas, toda la vida?

Paciencia es esperar sin reloj, esperar con la incertidumbre de no saber qué día pasará, a qué hora ocurrirá o en qué minuto lo escucharás. Paciencia es meterse en un laberinto donde tienes que mantenerte en calma a pesar de que quieras gritar, a pesar de que quieras saltar o quieras enfadarte.

La paciencia es un valor

Es esperar como podemos, con las herramientas y recursos que tenemos. Puedes llorar, gritar, bailar, beber, ver series como un adicto… cualquier excusa es válida para “padecer” esa espera.

Pero ¿Cómo te mantienes tranquilo y sosegado si no eres paciente? Si la paciencia es lo que no tienes.

Si quieres volar antes de correr… ¿cómo te conviertes en alguien paciente? si eres de los que buscas respuestas constantemente, si vives con prisas, si quieres moverte, si quieres actuar.

La paciencia se lleva por dentro aunque te desquicies, aunque te muerdas las uñas y te destroces los padrastros, porque la paciencia no se muestra como la tristeza o la alegría, la “tranquilidad” de ser paciente se maneja por dentro. Y podrás ser un puro nervio pero tienes que esperar. Te obligan a esperar.

Tienes que ser paciente para recibir unas pruebas del hospital, una nota de un examen, un si de una entrevista de trabajo, un nos estamos conociendo o estamos viendo a dónde vamos, tienes que ser paciente para encontrar una casa que te guste, un proyecto que te haga sentirte vivo o por un “¡por fin lo he conseguido!”

Me escucho, me observo… hay algo en mí que me altera cuando hablo. Me altera la paciencia sin saber, sumada a ésta situación post coronavirus o coronavirus segunda parte, porque no te permite planificarte.

No estoy acostumbrada a esperar

Intento ser paciente, pero la espera me consume, la incertidumbre me abruma, las decisiones me alteran… espero y espero a algo que ni siquiera sé si pasará, porque debemos estar aquí, en el ahora y no en el futuro. Me preguntan y dudo. Te piden respuestas, porque los adultos necesitamos explicaciones, argumentos, razones y cifras, aunque mañana cambien, aunque mañana sean diferentes de lo que ya se dijo.

Establécete un objetivo, no puedes dejarte llevar, no eres una veleta, debes buscar tu camino y debes saber a dónde vas, con quién vas y cómo lo conseguirás… Aunque está bien para quien lo tenga claro, pero yo hoy por hoy, sigo perdida, esbozando un dibujo que en cualquier momento se rompe y debo volver a dibujar.

Es verdad que si me miro al espejo veo a otra Elena, más fuerte, más valiente, más decidida aunque cansada de todo lo que me ha movido este año, y ¿con todo eso? debo seguir andando, debo seguir, siendo paciente.  

La generación a la que pertenezco nos ha obligado a ir a más de 1000 revoluciones por minuto, porque a pesar de haber vivido como nuestros padres en muchas cosas, la mayoría de los años los hemos vivido bajo la inmediatez del “lo quiero para ayer”, a obtener cualquier respuesta con un solo clic, a ver una temporada entera de cualquier serie en sólo dos días, a no mandar cartas que tardan semanas pero si recibir decenas de emails diarios, estar 17h conectados esperando un me gusta, una reacción o una respuesta inmediata a un ¡hola!

La memoria nos juega malas pasadas

Como siempre, Y NOS HACE OLVIDAR que en la mayoría de los casos, los procesos requieren tiempo, paciencia, calma, ser analizados, comprendidos y asimilados. Esperamos que la vida misma sea como el buscador de Google pero la vida no es así. A veces se tardan meses, años o toda una vida hasta que al final consigues algo, aunque sea solo una pizquita de lo que pretendías conseguir.

Y ser paciente tampoco es sentarse en el sofá con los brazos cruzados, esperando a… no sé. La paciencia es lo que no tengo, y quien lo tenga de mi generación tiene un don, porque lamentablemente gracias a la tecnología, nos hemos acostumbrado a no esperar, a ir rápidos, a recibir o un sí o un no, pero a obtener una respuesta inmediata… porque sabemos que si no nos gusta esa respuesta, debemos reaccionar lo antes posible y cambiar. ADAPTARNOS a la realidad que se nos platea y seguir nadando. ¡Siempre seguir nadando! Aunque no nos guste, aunque nos sintamos solos.

Paciencia es lo que necesito.

La paciencia es una virtud… y qué razón tienen.

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